El calor, o la vida.
Te entran las angustias, el sofoco, un maluhumor terrible, y unas ganas enormes de no hacer nada.
E incluso, a veces, sudas. Con lo que esto comporta.
Solo se agradecen los apretones en el afecto, más allá, son terribles.
Pero al parecer, apretamos todos, los unos a los otros, estos a aquellos, y acabamos estrujados, y estujando.
Como la vida misma.
Te propongo un nuevo planteamiento, una nueva forma de ver esos apretones, que nos machacan, y que por ignorancia, nos "enseñaron" a buscar fuera, al culpable, el causante de tu "estrujamiento"...., y fuera..., siempre se encuentra a alguien.........., e incluso a veces alivia, pero ni soluciona, ni desaparece la sensación de angustia....., es peculiar, lo de fuera, pocas veces soluciona el problema.
Cuando aparecen estos síntomas tan desagradables, qué te parece si empezamos a pensar que detrás de cada síntoma, subyace una emoción en uno mismo, que ha sido ignorada?....
Etimológicamente, "emoción" viene de "movimiento", produce cambios en el cuerpo, cambios químicos, neurológicos, glandulares, para llevar a un movimiento. Cuando se toma la acción, se restaura el equilibrio del cuerpo, y la "emoción" (..... de los apretones del calor, o de la vida....), desaparecen.
Habla contigo mismo, si no sabes..., búsca quien te ayude..., los hay, y muuuy buenos..., comunícate, y no permitas que una emoción primaria, como el enfado, se agrande y agrande, y se convierta en rabia a lo bestia, tensión a lo bestia, e incluso naúseas...., apretón a lo bestia............., en síntomas.
Cuando el calor aprieta.........., tómate un respiro.
Y un cafecito del tiempo, contigo mismo.